Aunque todavía estamos disfrutando del verano, septiembre es un momento importante para que los adultos mayores comiencen a pensar en la temporada de influenza.
Esto se debe a que, aunque para muchas personas la influenza puede ser una enfermedad común, para los adultos de 65 años o más, puede resultar más grave. A medida que envejecemos, nuestras defensas inmunológicas se debilitan y, dado que muchos adultos mayores también viven con enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas o respiratorias, existe un mayor riesgo de sufrir complicaciones a causa de la influenza.
El momento perfecto para prepararse:
Para la mayoría de los adultos mayores, septiembre y octubre suelen ser buenos meses para vacunarse contra la influenza. Vacunarse demasiado temprano durante el verano puede hacer que la protección disminuya antes de que la influenza alcance su punto máximo, mientras que esperar demasiado puede dejar a la persona desprotegida cuando comienza la temporada.
Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos CDC (Centers for Disease Control and Prevention) en los últimos años el 85 % de las muertes relacionadas con la influenza estacional y más de la mitad de las hospitalizaciones que se han registrado han sido entre adultos de 65 años o más.
La vacunación contra la influenza es eficaz porque no solo reduce el riesgo de contraerla, sino que también puede ayudar a disminuir la gravedad de la enfermedad en quienes llegan a enfermarse.
Lo que debemos saber sobre la influenza
Es importante dejar algo claro que la vacuna contra la influenza no causa ni transmite la influenza.
Algunas personas pueden tener efectos secundarios temporales después de recibir la vacuna, como dolor en el lugar donde se aplicó la inyección, cansancio, dolor de cabeza o dolores musculares. Por lo general, estos efectos son leves y de corta duración en comparación con las posibles complicaciones graves de la influenza.
Los adultos mayores deberían enfocarse menos en la posibilidad de que una vacuna pueda causarles un día de malestar y más en lo que esta acción puede ayudarles a prevenir una enfermedad grave.

La prevención no termina con la vacuna:
La vacuna contra la influenza es el primer paso importante, pero los adultos mayores deben de tomar medidas adicionales para protegerse durante toda la temporada de influenza. Es importante lavarse las manos con frecuencia, evitar el contacto cercano con personas enfermas y considerar usar una mascarilla en lugares concurridos cuando haya una alta circulación de virus respiratorios.
Mantenerse hidratado, dormir bien y mantener hábitos saludables también puede contribuir al bienestar general.
También es importante que los adultos mayores se mantengan al día con otras vacunas recomendadas, incluidas aquellas que ayudan a proteger contra enfermedades respiratorias y la neumonía. Su proveedor de atención primaria de Conviva puede revisar su historial de vacunación y ayudarle a determinar cuáles son las vacunas apropiadas para usted.
Parte de su rutina de otoño:
Septiembre es un momento ideal para incluir la prevención de la influenza en su calendario. No espere hasta que la influenza se esté propagando en su comunidad para comenzar a pensar en cómo protegerse.
Vacunarse contra la influenza puede ser económico y accesible. Para muchos pacientes que cuentan con beneficios y cobertura elegibles, la vacuna contra la influenza está disponible sin costo.
Dedicar unos minutos a prepararse ahora puede marcar una diferencia importante más adelante.
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